El posar de las alas de un ángel
sobre el tacto de mi piel,
mientras la niebla cobija tu rostro
en tus manos entrelazadas.
Un puñal atraviesa la herida,
enciende las brasas de los recuerdos,
vivencias compartidas y angustias
se funden por momentos.
Oscuro vacío de vértigo,
palabras rotas en labios,
miradas que quieren decir,
y no encuentran camino.
Inmensidad, abandono,
cánticos que dulcifican el trance
de intentar aferrarse en un instante
al amparo de tus ojos.
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