Cada cual perfiló el camino que debía seguir hasta la puerta del antro en el que habían quedado. Por la ribera del río, el bus 77, metro salida Arenal , recto y en la tercera girar a la derecha. Iban llegando y mientras unos esperaban a los otros, los otros hablaban de los unos, intentando crear un ambiente agradable y distendido.
Entraron en el Jai.
Cada cual realizó su barrido intentando hacerse con la situación. Dos parejas al fondo intentando entenderse por encima de la música de Lila Downs, cuatro en la barra separados por la distancia justa para colocar el cepo con el cual cazar a sus víctimas y una pareja comiéndose la boca bajo la bola discotequera tipo fiebre del sábado noche.Misión cumplida.
Cada cual volvió deshaciendo el camino que había tomado al inicio de la noche. Un camino que una vez a la semana se convertía en tiempo de reflexión y satisfacción sobre su propia vida y sobre la desdicha de la ajena.
Terapia semanal concluida.
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