lunes, 11 de octubre de 2010

Desde el suelo

Pasó la página del periódico después de humedecer su dedo rozando la punta de la lengua. Sin interés en lo que intentaba leer, alzó los ojos por encima de los cristales de las gafas que hacía un año usaba para luchar contra la presbicia y entonces lo vio. Pequeñito, fino, intentando pasar desapercibido y mirando a todos lados. Se levantó, lo cogió con delicadeza y rapidez mientras aguantaba la respiración en unos segundos que le parecieron interminables.
Una vez sentado de nuevo en aquella terraza en la que solía degustar un excelente café todas las mañanas, sacó la  cartera e introdujo el billete de 50 euros que había encontrado.
¡Bien, da gusto comenzar así la mañana!- pensó mientras intentaba concentrarse en la lectura.

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