miércoles, 29 de diciembre de 2010
En su propia tela
Tejió la tela con la seda que vomitaba en cada espasmo intestinal. Despacio, intentando saborear el final de la ardua tarea que estaba llevando a cabo.
El cristal líquido formaba figuras idénticas que a medida que iba muriendo, las creaba cada vez más pequeñas, minúsculas, bajo la atenta mirada de la viuda negra.
La elevada elasticidad del hilo hacía que pudiera retroceder en cada movimiento inseguro y escudriñar en su interior buscando el paso más firme, sólido y dañino para poder atacar a su víctima.
En su delirio visionó encuentros con fondos marinos y brisas salinas cuando la cruda realidad era la soledad a la que se encontraba encadenada por culpa de su locura. Una locura que la hacía hundirse más y más en su mundo imaginario y egocéntrico donde la caza era su leitmotiv y a ella arrastraba a sus víctimas colaterales.
Sintió la vibración de las cuerdas bajo su cuerpo. Un movimiento placentero y ansiado que hizo temblar sus entrañas. Corrió, y en su ciega y obcecada carrera se enredó en su propia locura quedando a merced de otras alimañas que habitaban en su cerebro.
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Cabalgó (armada hasta los dientes) por las oscuras autopistas de su mente,espantando las alimañas que ella misma anteriormente había expulsado a patadas del fondo de su mar;Todas resultaron muertas a su paso devastador.
ResponderEliminarUna vez más había vencido a los demonios ajenos(débiles y enfermizos),que continuamente intentaban colarse en su mente sin éxito.
Madredelamordivino!!!! Para Reyes recuérdame que te regale algo de Moravia.
ResponderEliminarAupa Iñaki, feliz año
ResponderEliminarJoder tío que relato tan fuerte. ¿La Anónima primera quien es? Ha puesto un comentario que da escalofríos.
Du 2011ko zorionik
La sal del mar adereza mi rostro, no lo pinta.
ResponderEliminarGracias por pasar por mi blog
Feliz año