martes, 4 de enero de 2011

Hacia algún lugar

Navegó sintiendo la fuerza del viento empujar sus ansias.
Intentó escapar de sus miedos buscando un horizonte nuevo donde poder sentirse libre y sin ataduras. Sin quehaceres y obligaciones que le habían sido impuestas bajo el mandato de la fuerza de la sangre. O del amor, que en este caso significaba lo mismo.
Giró el timón, en cuanto notó la llamada de los recuerdos de su infancia, para esquivar las rocas que emergian en su huida queriendo apresarlo y  retenerlo.
Fue lo más duro. Tuvo que escarbar en sus vivencias, emociones y cicatrices para poder mirar hacia otro lado y seguir con su camino.
Sin rumbo y sin lastres, sabiendo que era la decisión más acertada de su vida.

2 comentarios:

  1. Cuando al fin logró enderezar el barco sujetando fuertemente el timón. Una tormenta agujereó el casco e hizo aguas;. De nuevo se encontró rodeado de sus pesados lastres flotando en las frías aguas; Una vez más había tomado una decisión poco acertada.

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  2. surcó cielos y mares empapándose de fragancias envolventes dejándose mecer por ritmos desconocidos.Se sentía libre sin la presión de su entorno inmediato.Logró disfrutar a pesar de lo efímero del momento.

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