miércoles, 29 de diciembre de 2010
En su propia tela
Tejió la tela con la seda que vomitaba en cada espasmo intestinal. Despacio, intentando saborear el final de la ardua tarea que estaba llevando a cabo.
El cristal líquido formaba figuras idénticas que a medida que iba muriendo, las creaba cada vez más pequeñas, minúsculas, bajo la atenta mirada de la viuda negra.
La elevada elasticidad del hilo hacía que pudiera retroceder en cada movimiento inseguro y escudriñar en su interior buscando el paso más firme, sólido y dañino para poder atacar a su víctima.
En su delirio visionó encuentros con fondos marinos y brisas salinas cuando la cruda realidad era la soledad a la que se encontraba encadenada por culpa de su locura. Una locura que la hacía hundirse más y más en su mundo imaginario y egocéntrico donde la caza era su leitmotiv y a ella arrastraba a sus víctimas colaterales.
Sintió la vibración de las cuerdas bajo su cuerpo. Un movimiento placentero y ansiado que hizo temblar sus entrañas. Corrió, y en su ciega y obcecada carrera se enredó en su propia locura quedando a merced de otras alimañas que habitaban en su cerebro.
lunes, 20 de diciembre de 2010
Te atreves a seguir la historia?
Por fin había salido el sol después de tantos y tantos días oculto entre aquellos nubarrones grises.
Abrió las ventanas de par en par y sintió el calor de los rayos acariciando su cuerpo.
Una sensación de placer recorrió su columna como recordando tiempos pasados, tiempos en los que la soledad era solo una palabra que nunca pensó que la acompañaría tan pronto.
Abrió las ventanas de par en par y sintió el calor de los rayos acariciando su cuerpo.
Una sensación de placer recorrió su columna como recordando tiempos pasados, tiempos en los que la soledad era solo una palabra que nunca pensó que la acompañaría tan pronto.
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