miércoles, 24 de noviembre de 2010

Otro día más

Era duro enfrentarse cada día con lo que le esperaba en la escuela.Tenía que lidiar con esos indeseables que se metían con él por ser diferente.
Diferente a ellos.
No valoraba las cosas que los demás deseaban y admiraban. Vivía en su mundo. Un mundo de fantasía en el que no le dejaban vivir y le atacaban constantemente.
Sin tregua y sin razón.
En su peculiaridad era feliz aunque cuando aquellos tres se fijaban en él y lanzaban sus armas mortíferas en forma de insultos, burlas y acoso, se sentía la cosa más ínfima del universo y lo hubiera dado todo por desaparecer.
Ser invisible y volar como Peter Pan.
Un día sin encontrarse con ellos en el patio o en los pasillos, era un día dichoso y como tal, pensaba que ya todo había terminado.
Se ilusionaba, y en el siguiente ataque volvía a la realidad.
Una realidad de la que no sabía como huir. Necesitaba ayuda...

jueves, 18 de noviembre de 2010

En cada instante


Escondo tu mirada en mis manos,
para mirarla cuando te añoro
y así tenerte presente
en cada instante.

Huelo tu esencia despacio,
como queriendo grabarla
y así tenerte presente
en cada instante.

Beso tu boca con brío,
ansia, deseo y orgullo
y así tenerte presente
en cada instante.

En cada instante infinito
siempre te tengo presente,
sintiendo tu fugaz silueta
tendida junto a mi pecho.

domingo, 7 de noviembre de 2010

Poison

Urdió un plan para poder deshacerse de la opresión que le acompañaba desde hacía muchos años.
Había llegado el momento, y la cuenta atrás inició la carrera para culminar su objetivo.
Despacio, como quien no quiere la cosa, entró en el supermercado y empujando el carro con una mano, se encaminó hacia el pasillo de los productos del hogar.
Miró los estantes de arriba a abajo, de derecha a izquierda y lo encontró.
Retiró el matamoscas y estirando el brazo, alcanzó el veneno para ratas que se escondía al fondo de la repisa.
Lo introdujo en el bolso, disimuladamente, y continuó haciendo la compra semanal con un brillo especial en los ojos.
Se sentía satisfecha y orgullosa de si misma.
Colocó los productos en la tira neumática de la caja, pagó y fue introduciendo las compras en bolsas con una leve sonrisa.
Cruzó las columnas metálicas y volvió a oír el insoportable pitido que semana tras semana la devolvía a la cruda realidad.
-Señora Cardiel, acompáñeme a la sala de seguridad por favor- indicó el guarda mientras la agarraba suavemente por el brazo.

lunes, 1 de noviembre de 2010

En su sitio, como siempre.

Escuchó innumerables historias y secretos que jamás salieron de sus entrañas.
Sintió las primeras caricias de esos amores furtivos y apasionados, y los besos pausados de quienes se despiden con tristeza.
Años, muchos años de risas y llantos compartidos.
En silencio.
Siempre en su sitio, esperando el tacto de quien roza sin querer,  intentando alcanzar otro destino.

Cada cierto tiempo era el protagonista.
Sentía la pintura resbalar por sus surcos, y sus poros se abrían para beber hasta quedarse saciados.
Disfrutaba como nadie la atención que se le prestaba.
Sólo a él.
Lo añoraba. Añoraba esos momentos que pronto llegarían. Era un ciclo y sabía que los ciclos se repiten, incansablemente y por encima de todo.
Allí, quieto, anclado, se entretenía conversando con las ortigas mientras las caricias de los rayos anunciaban la llegada de la primavera.
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