martes, 24 de agosto de 2010

El último vino

Primero, segundo,...abrió la puerta del ascensor y por un momento creyó que no podría sujetarse al quicio de la puerta. ¡Lo consiguió!.
Sacó las llaves y el tintineo de las mismas le ayudó a centrarse visualmente y meter la llave en la cerradura. ¡Obstáculo superado!.
Al llegar a la cocina, el olor a coliflor que todavía impregnaba el aire desde el mediodía, le provocó una arcada desde lo más profundo de su estómago y corrió hasta el minúsculo baño al fondo del pasillo. Quitó la mano de la boca y un chorro de color rubí se mezcló con el agua cristalina que reposaba en el interior del inodoro. Ahí quedaron los últimos crianzas riojanos que había bebido con sus amigos. ¡Prueba superada!.
Apoyándose en las paredes del pasillo, llegó hasta su habitación y se echó sobre la cama. Suspiró y sonrió con un ligero movimiento de comisuras. ¡Bingo!.
Cerró los párpados y lo vio. Vio los ojos de su hijo mientras le decía : ¿Otra vez papá?

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